NUEVO LANZAMIENTO: LA HERENCIA DEL PROFESOR (Las aventuras del joven Frédéric)

SINOPSIS

Abril de 1. Universidad de la Sorbona, París. Aurore, una estudiante de medicina es asesinada y crucificada sobre un lienzo de la sala Saint-Jacques de la biblioteca universitaria. Durante las dos semanas posteriores, la prefectura de policía y la prensa tratan de buscar de forma paralela las razones del suceso. Mientras tanto, un joven estudiante de derecho y criminología, Frédéric Poison, decide llevar a cabo una investigación paralela junto con otros dos compañeros: el español Miguel Barrera y el criminólogo Jean Pinatel. En ese devenir de acontecimientos acabarán descubriendo algunos de los secretos que esconde el crimen; el cual entrelaza el arte, la venganza y los ecos un nazismo que empieza a tomar fuerza en Alemania como factores determinantes para atribuir una posible explicación a la muerte de Aurore.

Las calles de París, la Universidad de la Sorbona y el Moulin Rouge se convertirán en el mapa de esta novela en donde la vida nos recuerda que estamos aquí para ser quienes somos. Todo lo demás, tan solo es humo que desaparece con cada paso que avanzamos.

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José Antonio Jiménez Barbero

 “Mantiene la tensión en los momentos justos, y por momentos me he sentido trasladado al París de los años treinta, al Moulin Rouge, al ambiente prebélico de esa época. Me ha recordado mis lecturas juveniles, como el Club de los Cinco, o Tintín”.

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EL UNIVERSO POISON

No es la primera vez que nos encontramos ante una saga de ficción histórica ambientada en la primera mitad del siglo XX. Tampoco es la primera vez que se cuentan las verdades no contadas acerca de ciertos pasajes ocultos que sucedieron en la Europa del siglo XX. Tampoco es la primera vez que vemos una novela que utilice el flashback y los planos secuencia para narrar de una forma cinematográfica y trepidante su trama. Pero posiblemente sea la primera vez que vemos una saga de novelas de espionaje, aventura, drama, acción, intriga, conspiraciones y guerras que romperá todos los estereotipos en cuanto a géneros y personajes. EL MUNDO POISON es una puerta abierta a la leyenda, a la pasión y a la tensión. Una saga con una trama densa, documentada, profunda en personajes y subtramas y repleta de valores y humanidad.

En las tres primeras entregas, el autor vuelca toda su imaginación para crear una trama ficticia ambientada en un marco histórico real, y en donde el reparto coral, los diversos puntos de la geografía mundial, la densidad, la pasión, la intriga y la fuerza narrativa  hacen que esta obra se convierta en una lectura ágil,  adictiva y sobrecogedora, en cada una de las entregas: El dragón perdido, Los niños de Belzéc y El diario de René.

Sin duda, te adentrarás en unas historias en las que cada capítulo es mejor que el anterior; formarás parte de una investigación que transcurre en el presente, pasado y futuro y en la que nada es lo que parece.

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Ardió mi memoria

Tanatorio-crematorio de Giethoorn. Holanda

La mezcla de niebla y sol de aquella fría mañana de febrero, pintaba un hermoso fundido en los jardines del tanatorio, como si las cuatro estaciones hubiesen venido a despedirse aquel día de mí.

Tal cual supuse, ningún dios a venido a darme recepción, ni a velar por mi. No teníamos prisa ni interés por conocernos.

Por ahora estoy solo, esperando con tranquilidad el momento en que mi cuerpo se evapore entre cenizas, y se convierta en alimento de los ríos y canales que elegí; llevándolo de aquí allá el tiempo que sea necesario, sin más albedrío que el de la caprichosa naturaleza.

Sara, hijos, Miguel, Nathalie, Madeleine… Os escucho, como si estuviese ahí fuera con vosotros, respirando el arbóreo y húmedo aroma de mi bella Holanda. Os veo, como si estuviese ahí de pie, esperando a la paciencia infinita entre amigos y familiares que se despiden, y otros que supongo volveré a saludar.

Desde este aislado habitáculo se puede sentir, porque quien está dentro no soy yo, sino la parte de mi que ya no necesito para seguir vivo. Es mi cuerpo doloso e inerte, que ya no se sirve de mi alma, ni mi alma de su refugio.

Recorro vuestras lágrimas, una a una, tratando de dibujar en ellas mi paz. Acompaño vuestros recuerdos, donde aparezco disfrazado de mil versiones de mí mismo, intentando darle sentido a todas sin dejar de ser quien he sido para vosotros.

He estado el tiempo suficiente en carne y hueso en este mundo, entre vosotros, como para darme cuenta de que ningún ser humano es dueño de su presente, ni de su futuro. Somos tan solo recuerdo, porque todo es ayer, incluso el ahora, incluso el mañana. Por eso, en este fuego que me va a devolver a la vida, arderá mi memoria.

Me gustaría tener una última voz para deciros que aquí, cuando ya no eres nada y lo eres todo, no hay pasado, porque todo empieza.

‘Polvo somos y en polvo nos convertimos’.

Frédéric Van Muller Poison.
21 de junio de 2015 – 14 de febrero de 1983.

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Remando sobre el polvo

Kalenberg, Holanda. Noviembre de 1982

Sentado en la tabla central de mi barca de pesca observaba a aquel hombre luchar con fervor por sacar el arado de la turbera. Había estado toda la mañana labrando una tierra yerma que cada año le daba los suficientes rediles económicos como para abastecer a dos o tres familias completas durante una década. Gerrit era el típico neerlandés tozudo, rudo, fuerte y perseverante. De esos señores cuya franqueza le otorgaban un plus de grosería a sus palabras.

Esa mañana el arado acabó con su paciencia. Después de un buen rato bregando con él, se marchó a su cuarto de aperos y minutos después salió de él con un marro sobre el hombro y el caminar decidido. Sin desviar la mirada ni menguar su paso se acercó al arado y comenzó a golpearle sin piedad, como si fuese el mismísimo Hitler a quien tenía en frente y su martillo la venganza fría. Tras unos segundos de violencia desorbitada, no quedó parte útil en aquel aparato de labranza. Pero pudo sacar la reja y el dental de la tierra. Su guerra había terminado aquel día, y yo prosigo mi marcha.

Antes de que el invierno empiece a azotar con fuerza, mientras los agricultores y trabajadores de las tierras se apresuraban para hace acopio, suelo disfrutar de mis paseos en barca por los humedales de Kalenberg, viéndoles en plena batalla agraria. Esta apacible y bucólica región de Holanda debería ser declarada patrimonio de la humanidad. Un parque natural donde la turba, los juncos y las cañas, además de servir como actividad agraria al hombre, le valen de alimento y cobijo a especies como la Garza Púrpura, el aguilucho pardo y azul, el búho chico, la gaviota de lomo negro o la golondrina negra, además de numerosas especies de patos y otras aves acuáticas.

Dos pequeños patos nadan ahora mismo a mi lado, mientras trato de mantener la cadencia en mis brazos. Remar me mantiene en rumbo, vivo e imprime energía a mi enjuto cuerpo de sesenta y tantos. Dejé de contar la cifra exacta de mis años cuando entendí que nunca se deja de crecer, y por ende nunca se deja de morir. Sin embargo, se nos olvida pensar que en realidad, morimos varias veces en vida. Fallecemos cuando la memoria nos traiciona, cuando nos deja algún ser querido, cuando no podemos ser quienes somos, cuando mentimos o cuando dejamos de soñar despiertos. Morimos todas esas veces, y pese a todo, volvemos a resucitar. Seguimos remando sobre el polvo.

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Los hombres como yo, los que hemos vuelto vivos de una guerra, morimos cada noche. Nunca se lo he dicho, pero Ella lo sabe. Es difícil engañar a alguien que lleva durmiendo junto a ti cada noche durante treinta años. Sé que me escucha sollozar, sufrir, implorar. Y yo sé que la tengo a mi lado, que muere conmigo y renace cada mañana. Sara es así, siempre ha sido así. Capaz de darte la vida, capaz de acompañarte al ocaso.

En algún remoto y aletargado rincón de mi alma mora un pequeño sentimiento de orgullo al saber que durante una etapa de mi vida hice cosas que cambiaron el curso de algunas historias; espero que para mejor. Ese rincón está oculto tras varias paredes repletas de cuadros en donde el orgullo se reparte entre mis hijos, Víctor, Clarisa; y mis nietas, Helena y Lucía. Lo único que ahora espero de mí y de mis decisiones es que mejoren la vida de quienes están sonriendo en esos cuadros. Que no cambien el rumbo de sus vidas, pues son ellos quienes dirigen ese timón, pero que en su diario de abordo al menos tengan mi experiencia como brújula por si se pierden.

Todos nos perdemos…

Me llamo Frédéric Van Muller Poison, y este es el diario de mi ocaso.

La silla de parar las prisas

Giethoorn, Holanda. Julio de 1982

Es difícil querer morir en un lugar tan bello, tan sereno, tan romántico, tan terrenal. Pero no veo mejor sitio para hacerlo que aquí, donde se ha ido borrando de mi dolor todo lo que gané, todo lo que perdí hace treinta años, cuando decidimos poner el resto de nuestra vida en mi país paterno.

Sin olvidar el beso en la mejilla a Sara, mi mujer, salgo de casa, con el aroma a flores y repostería casera acompañando mi renqueante paso. Pongo el pie, él único que me queda entero, fuera de casa y absorbo todo el frescor de la hierba que piso. Empieza mi día. Miro a mi derecha, recojo mi silla de ruedas y tras posar mi sosegada vida en ella, la empujo por el paseo Kanaaldijk durante dos horas, viendo pasar el día en el rostro de los demás, hasta llegar al puente viejo de Giethoorn, la venecia del norte.

Aquí, a la vera del río, un pequeño árbol trasmocho guarda cada día mi cansada silla de parar las prisas, donde nadie salvo yo la espera. La vida aquí es sencilla. Todos respetamos lo de los demás, todos cuidamos lo que es de todos. La descuelgo y la bajo, no sin esfuerzo. Me siento junto a la escalera del pasadero sin estorbar el paso de los transeúntes y dejo que el sonido del agua cristalina comience a acariciar mis ideas.

giethoorn-2481489He derramado mis delirios, mis ensoñaciones y mis inquietudes en este río, junto a este puente, cada mañana durante los últimos diez años. Ver discurrir bajo mis pies cómo avanza el agua hacia algún mar, lago u océano es como tener controlados los recuerdos en el lugar que corresponde, entendiendo que nada vuelve, que todo se renueva. Hace varias noches me hice con un libro que me envió mi buen amigo Miguel, desde España. Tras la muerte de Franco decidió volver a casa, con los suyos, con Nathalie. Fue la mejor decisión de su vida, probablemente.

Nunca fui lector de poesía, pero lo cierto es que nunca se es de nada hasta que se es. Y desde hace muchos años he ido siendo todo menos lo que fui. Coplas de Jorge Manrique. Ese fue el libro que me hizo llegar como regalo de mi último cumpleaños. 21 de junio de 1982. La pasada noche leí con una extraña sensación reconfortante una de las coplas de Jorge Manrique a la muerte de su padre, y me detuve minuciosamente en un verso: ‘Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar, que es el morir.’

No sé cuándo llegará mi mar, pero mientras no llegue, este será mi río. Y ahora, mientras el generoso y humilde sol holandés se va acomodando en mis espaldas, ha llegado el momento de leer la crónica del partido del Ajax, firmada cada lunes por Víctor Van Muller Bouffard, mi hijo; mientras espero que Sara venga a rescatarme de mi palaciego retiro espiritual, para ir a visitar las bodegas que mis fallecidos padres nos dejaron en herencia. Además de vivir, también debemos trabajar.

Me llamo Frédéric Van Muller Poison, y este es el diario de mi ocaso.

UN ANTES Y UN DESPUÉS

Corría el invierno de 2011, allá por mis 29 años, cuando algo empezó a hacerse fuerte dentro de mi incontinencia literaria. Ya es bien sabido que jamás me creí capaz de escribir nada que sobrepasase las diez páginas de extensión. Pero es que hasta ese momento mi vida no duraba nunca más de diez páginas con cada cosa que me proponía. Aún así, todo lo que quería escribir y todo por lo que quería escribir se había estado construyendo sin darme cuenta, hasta llegar a él. Frédéric Poison. Y con su proyección cambió todo, empezó todo y acabará todo.

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Tampoco es un secreto que no tenía previsto hacer una serie de novelas, pero la literatura pierde toda capacidad de control para su creador cuando es más intensa y fuerte que él. Así, comenzaron a llover palabras, frases, páginas, capítulos, novelas.

La lealtad, el honor, el sacrificio, la ambición, la responsabilidad y la integridad. Valores que viajan a bordo de una trilogía que nació siendo solo una historia de aventuras y espionaje, ambientada en una convulsa época de desconfianzas, desigualdades, conflictos, conspiraciones, caídas y alzamientos. Un mundo demasiado voraz y caótico, donde la base histórica es el mecanismo para forjar la intriga y la leyenda. Un amplio espectro geográfico y coral donde se enmarca el carácter épico e internacional de una saga que nació y creció a partir de un hombre sentado en el banco del hangar de un aeropuerto de Londres, esperando llenar de respuestas todas sus preguntas. Un hombre con tanta vida descubierta como por descubrir. Un hombre que no necesita a nadie, pero que no quiere avanzar sin tener cerca a los suyos. Un hombre que se ha ido escribiendo él solo a lo largo de estas tres primeras entregas, que ha tomado sus propias decisiones y que ha asumido los riesgos sin pensar en qué final podría depararle.

Después de estos seis años, como autor, me he dado cuenta que aunque pueda escribir mejores historias, ninguna será mejor que esta. Porque en ella está todo lo que he sido hasta ahora, todo lo que quiero ser en adelante y todo lo que jamás podré llegar a ser.

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Hay cosas sin resolver en esta trilogía que algún día llegará, al igual que hay un deber para con Frédéric de dotar de un origen y un pasado literario que le llevará a sentarse en ese hangar, en 1946. Porque en todo, existe un antes y un después.

Así pues, pronto comenzarán las “Aventuras del Joven Frédéric”, pero mientras tanto, si así lo consideráis, os invito a volar en esta trilogía de historia, de leyenda, de drama, de acción, de emoción y de tensión.

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UNA TRILOGÍA DE MUNDO

Tal vez por esa necesidad de explorar, de conocer y de ver más allá de donde puedo llegar, decidí que esta saga de espionaje fuese extremadamente geográfica. No conozco mejor lugar para contar una historia que cualquiera de ellos. El siglo XX fue, tal vez, el inicio de todo lo mundial, de todo lo global, de la conexión voraz entre todos los rincones del planeta. Ese convulso siglo hizo del mapa de Europa, Asia, África y América un territorio de conflictos, de vaivenes, de misterios y de novelas.

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Con Frédéric Poison, ese mapa se hace pequeño y a la vez inmenso. Un hombre cuya única frontera es su ambición y su curiosidad. Un hombre para el que no hay límites y que pondrá sus pies allá donde sea necesario buscar respuestas.
Londres, Croydon, París, Berlín, Núremberg, Cracovia, Praga, Sarajevo, San Javier, Casablanca, Guinea Ecuatorial… son sólo unos cuantos ejemplos de la gran cantidad de colores, olores, paisajes y rincones que encontrarás dentro de las tres entregas de la SAGA DE ESPIONAJE de FRÉDÉRIC POISON.
Aludiendo a una de las citas de una de las entregas: “Un mundo del que todos quiren apoderarse pierde su identidad cuando ninguno de los pretendientes quiere compartirlo”.
Recorre el mundo con #FrédéricPoison y sus novelas…
ALGO ME DICE QUE SEGUIRÁ PONIENDO CHINCHETAS EN ESE MAPA…
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SANGRE, SUDOR Y LÁGRIMAS

La especie humana es corrosiva, pendenciera y carnívora. Nosotros mismos seremos quienes nos auto destruyamos. 43B501EA-A0DE-4E4E-9BF2-03C5978C7F65Aunque suene apocalíptico, es una pequeña exageración del aviso de alerta que de alguna forma está impreso en el mensaje que transporta en parte de sus tramas la trilogía Poison. En las 3 entregas de la misma el telón de fondo es una subyacente conspiración. Un ir y venir de desconfianzas, traiciones y hechos que no terminan de tener una visión clara dada su clandestinidad y ocultismo. Con todo ello hago valer un claro guiño a esa sensación de estar maniatados, dirigidos y a merced de ciertos entes etéreos o poderes fácticos (que en realidad son gente cabrona) a los que no tenemos acceso. Ellos controlan el devenir social, político y económico del planeta. Todos los demás, somos títeres de un teatro circo que nos acomoda y nos da cobijo falso. Marionetas de la historia, porque esta se repite una y otra vez en vez de aprender con ella.

Hoy día, con otra tecnología, otros mecanismos y otros cauces de propagación, estamos también sumergidos a diario en esa sensación de control y engaño a través del terrorismo, de la corrupción y de las descompensaciones socia-económicas que segregan a la población. No existen los buenos ni los malos. Tan sólo depende del bloque en el que te haya tocado luchar, en el lugar en el que te haya tocado vivir y la cultura que te haya tocado aceptar.

Texto extraído de la tercera entrega (El diario de René)

—¿Sabe? Empiezo a estar cansado de que nuestros aliados y todos estos altos mandatarios que nos gobiernan, están vendiéndonos un nuevo amanecer cuando son ellos quienes han fabricado la noche!

Aún así, siempre podremos elegir cambiar nuestro destino. Pero siempre te costará sangre, sudor y lágrimas.

UN ESPÍA DE LA HISTORIA

Carta de Frédéric Poison a los lectores. 31/5/1949 

Misteriosamente, sigo vivo. Después de lo ocurrido en Praga la pasada navidad, he llegado a la conclusión de que cada uno de nosotros nos debemos a nuestra vocación. No podemos escapar de ella. todo lo demás es algo que debemos aprender a conjugar para poder seguir construyendo nuestra historia. No soy una persona muy dada a mostrar mis sentimientos, ni pido nada ni tampoco espero nada a cambio. Construyo mi día a día a base de los errores del pasado, no reniego de lo que soy ni tampoco trato de ser algo que no soy. No hay otro camino para sobrevivir en este convulso y pendenciero mundo que n-Late-Night-Show-with-Jimmy-Fallon-January-08-2010-ashley-greene-10149460-2560-1665 (2)os ha tocado vivir a todos.

Es curioso como se repite una y otra vez la historia. A menudo pensamos que sirve para aprender de nuestros errores, para construir un futuro mejor. Pero no es así. La historia está para recordarnos que el futuro traerá consigo los mismos desastres, éxitos o fracasos que el pasado. Y es que aquello que entendemos por paz, no existe. La paz tan sólo es un periodo de preparación entre guerras.

  Yo no estoy aquí para descubrir nada nuevo ni para librarnos de ninguna guerra, sino para evitar que la historia quede en el olvido. Porque soy curioso y me tocó vivir una época bastante curiosa. Yo soy Frederic Poison, un espía francés con demasiada sed de verdad y demasiada información que reservar. Pero como suele decir un buen amigo: Tener información es importante, pero más importante es que no sepan que la tienes.

No os voy a pedir que leais mis historias, no os voy a pedir que habléis de ellas ni que las toméis como ejemplo de nada. Sólo os diré que todos tenemos un deber con la historia, y es seguir contándola a través de cada uno de vosotros, porque sólo así el hoy tendrá un ayer y podrá seguir forjando un mañana.

LA NUEVA VERSIÓN DEL SIGLO XX

Desde que empecé a flirtear con la historia de la humanidad de una forma intensa a la edad de 13-14 años en el instituto, me di cuenta de que las personas somos fruto de lo que ya han hecho otros antes, de lo que ya ha pasado y de lo que ya se ha contado.

Somos irremediablemente un factor consecuente que puede aprender de la historia y construir la suya propia.

Por eso mismo, cropped-a-portada-18-copia.pngcomprendí que la historia, además de para conocerla, difundirla y aceptarla como fuente de aprendizaje, está para jugar. Con ella somos capaces de abrir nuestra imaginación dotando a la misma de un soporte con el que dar credibilidad a la inventiva y a la vez. Pero con esa imaginación creativa a su alrededor, lo que aportamos a la historia es la posibilidad de contar la originalidad de nosotros mismos y de lo que podía haber pasado o podría pasar en un futuro.

Así pues, nace la idea de construir una verdad no contada acerca de algunos sucesos extremadamente importantes del siglo XX. Un siglo con el que no pude dejar de maravillarme. Un siglo repleto de miles y millones de anécdotas que confluyen entre sí para dar lugar a una época convulsa, romántica, atroz, milagrosa y potente. Una parte de nuestra historia que todos deberíamos conocer. Pero ahora, puedes conocerla de otra forma con la “TRILOGÍAFRÉDÉRICPOISON”. Puede ser tuya por 9 euros (digital) en AMAZON KINDLE:

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